sábado, 20 de febrero de 2010

Existir o no, he ahí el dilema

Tengo ya tiempo algo afectado por un hecho de la física cuántica, que ha puesto mis antiguas creencias de la vida en colisión. Hoy en día, la ciencia con todos sus novedosos avances es capaz de explicarnos que, nosotros somos tan reales como lo es el ratón de los dientes. Todo y cada parte de nuestro Universo es, hasta la fecha, ni más ni menos que una onda, somos energía condensada que se encuentra rondando en cierta frecuencia (aclaro que en cierta frecuencia, ya que si esta es modificada cambiará también nuestra realidad, tal es el caso de los sentimientos pero ese será otro tema). A qué se debe semejante contradicción al hecho de que mis sentidos me advierten de la realidad externa? Este radical cambio de pensamiento se lo acuñamos a Heisenberg y su debatido Principio de Incertidumbre. La relación de indeterminación de Heisenberg a grandes rasgos expone cómo es que la materia no es más que una simple probabilidad, una probabilidad de que esté ahí o no.

Todos estamos de acuerdo que la materia (y como la luz) esta formada de partículas que bla bla bla bla y por lo tanto, el hecho de que estas puedan estar presentes o no en cierto momento, provoca que todo lo que conocemos podría estar presente o tal vez no.

Somos una probabilidad, ni más ni menos que eso.


"La realidad objetiva acaba de evaporarse"
-Werner Karl Heisenberg-


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